jueves, 8 de febrero de 2018


La amistad en dos caras

En su voluminoso y para muchos inconmesurable diccionario de Filosofía, de dos tomos, José Ferrater Mora, no incluye un solo concepto sobre la amistad, el filósofo se limita a darnos un conglomerado de notas referenciales al respecto. Pese a ser el diálogo, precursor de la mayoría de edad de la filosofía, un sucedáneo de la amistad, el propiciador del encuentro con el otro. Muchos filósofos otorgan una importancia primordial a la amistad como fundamento del conocimiento filosófico, a través del diálogo inteligente, porque es el espacio donde se propicia el encuentro con las opiniones de los otros, la contraposición del conocimiento de mi yo, a través de la estructura cognitiva del otro.

Hay una idea de Nietzsche, convertida en lugar común: mi mejor amigo es mi peor enemigo. ¿Qué es para Nietzsche un enemigo? Mi enemigo es aquel que se empeña en señalar mis defectos y limitaciones, me obliga a hacerme cargo de mis limitaciones, me hace más consciente de mis ataduras y por eso lo rechazo. El enemigo es el extraño, el invasor, el delincuente, el monstruo, el extranjero, es el que viene a sacarme lo que es mío, es el que viene a sacarme de mí mismo.



En su Ética para Nicomaco, Aristóteles escribe que la amistad es una virtud, lo más necesario para la vida, consideraba que los bienes materiales que puede ofrecerte ésta, riquezas, reconocimientos, prestigio, poder, no se pueden conversar, ni utilizar bien sin la participación de los amigos
Aristóteles distinguía dos tipos de amistad, la amistad perfecta, y la amistad imperfecta siendo la segunda la más común de las dos estaba basada en el placer o en la utilidad, es imperfecta porque siempre está basada en un elemento exterior a la relación.

Amistad de placer, amistad de utilidad y la amistad perfecta: Para Aristóteles, la amistad perfecta  está basada en una relación ética “Soy amigo del otro por lo que el otro es en sí mismo”, y no por lo que el otro me da u obtengo al estar con él.

Una amistad perfecta es aquella que aún a costa de mi propia conveniencia obro a favor del otro, una relación en la que lo damos todo a favor del otro, porque en la medida que actuemos de esa manera, importándonos el otro, estamos mejorando a la humanidad entera.



¿Pero realmente existe la amistad? Fue el mismo Aristóteles quien un día reunido con quienes consideraba sus amigos más cercanos les dijo: Amigos, no hay amigos.
Aristóteles opinaba que una  amistad requiere de semejanza y reciprocidad, razón por los que los psicóticos están imposibilitados de vivir la experiencia de la amistad, porque parte de su delirio es competir con el otro.

Si reflexionamos en torno al significado de la reciprocidad, sabemos que es la condición de ver la amistad como una relación de ida y vuelta.  Soy sólo amigo de quien es mi amigo. Así la amistad se convierte en una acción recíproca, basada en el intercambio, una acción de ir y venir entre las dos partes. Así la amistad, o las amistades se convierten en un circuito de compensaciones, algo muy común que vemos en las amistades grupales, donde el grupo actúa como un corpus (una especie de cofradía), y sólo entra en ese círculo quien puede aportar algo, o maneja sus mismos códigos.

La semejanza es para Aristóteles el eje necesario para la amistad. Cuando tenemos semejanza con el otro, éste se convierte en algo así como tu otro yo, el que te refleja.



El filósofo José Ingenieros, autor de un libro fundamental, El Hombre Mediocre, señaló sobre la amistad: Entre nobles caracteres la amistad crece despacio y prospera mejor cuando arraiga en el reconocimiento de los méritos recíprocos: entre hombres vulgares crece inmotivadamente pero permanece "raquítica", fundándose a menudo en la complicidad o el vicio pero nunca adquiere el nivel de amistad. La complicidad es algo circunstancial y por lo tanto efímero. Las personas del vulgo viven asumiendo la complicidad como amistad, olvidando que cuandoi cesa la motivación del momento equivale a ya no compartir ningún lazo. Igual pasa con las personas dadas a la hipocresía, en las que las complicidades se extinguen con el interés que las determina. En cambio en los caracteres leales la amistad dura tanto como los méritos que la inspiran.




jueves, 3 de agosto de 2017


Shakespeare por los siglos de los siglos

No hay una imagen fiel de lo que pudo haber sido su verdadero rostro. Su retrato más conocido que está en la Galería Nacional del Retrato de Londres al parecer no guarda ninguna semejanza con el busto que de él colocaran sus coterráneos en la iglesia de la Sagrada Trinidad, y mucho menos con el retrato que aparece en la primera edición de sus obras teatrales, todo indica que el físico del llamado bardo inglés sigue siendo un misterio, y este mismo halo de lo desconocido también ha dado pie para que la historia de su identidad también esté sujeta a un sinfín de especulaciones.


Pocos autores clásicos han logrado vencer el implacable tiempo como William Shakespeare, y mantener su vigencia, más allá del dictamen del valor efímero que la sociedad mediática le otorga a las cosas. Las grandes salas teatrales del mundo, y la industria cinematográfica, la norteamericana en especial, se han encargado de mantener intacta la presencia del gran poeta nacido en Avon (Inglaterra), quien quizás escribió una de las mejores literaturas del mundo en la época de Isabel I de Inglaterra, reinado que  fundamento la grandeza de Inglaterra y sentó las bases de su preponderancia en Europa.
La genialidad de Shakespeare trasciende su tiempo, un dramaturgo de origen común que se ocupó de hacer un teatro entretenido, de interés para llamar la atención mayoritaria de un público que no sabía leer ni escribir. En la actualidad Shakespeare es un autor cuyas obras o versiones cinematográficas están catalogadas del llamado teatro o cine clásico.

Más allá de hacer una remembranza de la trascendencia temporal de Shakespeare, podríamos preguntarnos: ¿en qué reside la vigencia de este poeta, a través de los siglos? Y en este orden, la interrogante inexcusable: ¿Quién en verdad era William Shakespeare un erudito, un filósofo genial o una secreta asociación de escritores?
Siguiendo la línea de las investigaciones más connotadas sobre Shakespeare se puede señalar que sus obras en conjunto son un tratado enciclopédico sobre los modelos históricos del hombre universal, que incluye estereotipos que van más allá de su tiempo y geografía. Shakespeare parecía saberlo todo, sobre todos, como si su escritura fuera un gran motor de búsqueda de Internet. 

Pero Shakespeare no era un hombre exquisito, pese a su amplia cultura, se trataba de alguien que escribía teatro para su sustento, provenía de una familia de limitados recursos, aunque no era pobre, su padre fue fabricante de guantes, pero jamás representó a la élite intelectual de su tiempo, tampoco hay evidencias de que haya pertenecido a ella.


Sus obras tienen una gran reserva para el ámbito audiovisual, todo en Shakespeare es sobretodo audiovisual, escena teatral. Sin embargo en sus textos, la síntesis de la vida, el sentido de la existencia cobran dimensiones verdaderamente bíblicas. Sobre Shakespeare, Marx dijo que era una obra que junto a la de Balzac podrían definir una nueva Biblia para el mundo, dado todos los conocimientos alegóricos que poseía sobre la conducta humana. Visto por Freud, el teatro de Shakespeare es un gran compendio psicológico de las emociones humanas, aspecto que abunda en gran riqueza en el perfil de sus personajes. Pero además de escena, Shakespeare es también palabra, el nivel magistral de la escritura de sus obras lo han hecho un clásico entre los clásicos de la palabra escrita.
Hay un hecho invalorable en sus obras, sus personajes son expuestos a las emociones que conviven a diario con nosotros, de allí que sus personajes nos parezcan característicos de la gente que camina a diario a nuestro lado, de las personas que trabajan en la oficina, o conviven en nuestro vecindario. Son personajes que están por todos lados, y es que Shakespeare caracterizó las más puntuales y precisas emocionalidades del ser humano, las retrató una a una, plasmándola en su ámbito inagotable, tan inagotables como sus dramas, a lo largo de sus comedias y tragedias.


La decimonónicamente comentada vida de William Shakespeare se agota en una frase: Nació en Avón, hijo de un artesano de Stafford, se casó a los 18 años con Anne Hathaway,  8 años mayor que él y tuvo 2 hijas y un hijo.
En el conjunto de su obra es hiperbólico, hasta las últimas consecuencias, donde sólo puede competir con Dios, ese autor infinito de la Biblia, con quien comparte Shakespeare ser el escritor más traducido -a más de 100 idiomas-, y versionado, incluyendo el cine.
Shakespeare sigue siendo un gran desconocido para el mundo en lo que a su vida privada, y su personalidad en si se refiere. 

Mucho se ha especulado sobre su verdadera identidad en un primer momento  se atribuyó al filósofo Francis Bacon, como el verdadero escritor de las obras de Shakespeare, con los años emergió el nombre del poeta y autor teatral Christopher Marlowe. Sin embargo, hasta ahora nada desdice la increíble historia de este joven salido de Avon, quien comenzara en el teatro con los trabajos de más bajo nivel llegara a ser el autor más reconocido de la historia.

 Existe un solo comentario sobre Shakespeare hecho en su época donde otro autor contemporáneo lo acusa de plagio, algo probable, quizás reescribió, realimentó y sobredimensionó muchas de sus obras, pero de seguro que una vez que pasaban por la infatigable magia de su pluma, esas historias pasaban a ser otras, cobraban nueva vida, giraban en una nueva dimensión. Pero hay muchas cosas sobre su identidad que su escritura desmiente por sí misma a decir de los especialistas: No fue jardinero, no luchó en los Países Bajos (guerras europeas), no fue maestro rural, no fue navegante, no fue cazador furtivo, no fue joven de cuadra de teatro. Lo que sí Shakespeare, fue un experto en muchas artes, muestra en su escritura un nivel cultural que sobrepasa el promedio del hombre de Provincia. 

A Shakespeare ningún conocimiento de la civilización le era desconocido: Historia europea, cultura italiana, caza y cetrería, navegación, jurisprudencia, jardinería, la vida en la corte, música, pintura, heráldica, América y sus pobladores indígenas, Astronomía, Albañilería, la Biblia, medicina, pesca, y sobretodo literatura clásica.



Hamlet, príncipe de Dinamarca: “El rey de Dinamarca (padre de Hamlet) ha muerto, y, en su lugar, sube al trono su hermano Claudio, éste se casa con la reina viuda y cuñada Gertrudis. Hamlet se entera por el fantasma de que su padre ha sido asesinado por su hermano Claudio, ya que se quería quedar con el trono, le ha puesto veneno en la oreja. El Espectro le encarga a Hamlet que se vengue sin hacer daño a Gertrudis”.

Hamlet, es quizás la obra más recurrente de William Shakespeare, durante casi dos siglos simbolizó la divina figura del ideal de los románticos. Un arrebatado solitario, atormentado existencial que duda de todo, hasta de sí mismo. Un idealista contemplativo que desea tomar la vida por asalto, algo ante lo que el mismo es su principal obstáculo. Sin embargo, la universalidad de este personaje, y su compleja figura literaria han hecho de Hamlet el espíritu central de cada época, lo que ha permitido que se erija en el espíritu de los tiempos.

Hamlet, al igual que Edipo el Rey (personaje central de la tragedia de Sófocles del mismo nombre), fue sometido a una sesión de sofá psicoanalítico por Freud, el diagnóstico freudiano de Hamlet es el de un joven atormentado por el temible complejo de Edipo, que indica la existencia de un lazo insoluto con el amor posesivo de su madre. Pero Freud da vuelta a la hoja y afirma: Hamlet no deja de actuar por complejidad filo-intelectual, no.  A él lo neutraliza el “enamoramiento” de su madre. Por eso no se apura en vengar a su rival-padre, porque siempre le deseó la muerte.

Sin embargo, ni embriagado de sí mismo como lo sugería la mentalidad romántica, ni tan edípico como lo recetó Freud. A Hamlet lo rescata de esa orgía intelectual la teoría del conocimiento del Siglo XXI, a través de cuyo prisma se realiza una nueva reconstrucción del problema planteado por su disyuntiva de Ser  o no Ser. Se indica que Hamlet es tan inteligente que posee una comprensión total de lo real, sabe tanto y su entendimiento de lo sabido es tan absoluto que eso es lo que le paraliza.

martes, 9 de mayo de 2017





Poema del NO  
             
No me pidas que te espere
No me ames sin tiempo
Los relojes sólo suman la divagación inútil de los encuentros, donde el futuro es el disfraz de una espera
No me guardes en tu memoria
No me ames sin tiempo,
Tampoco me conviertas en una botella lanzada al mar con una nota de débito a la existencia con data imprecisa
ayer, hoy, quizá mañana
No me quieras con sombras,
No me ames sin tiempo
Veámonos frente a frente, sin la intermediación de un sueño, para que las miradas puedan navegar, incluso más allá de nuestros cuerpos.
No me pidas que jure
No me ames sin tiempo
Porque el amor no se ata a las promesas, y tu nombre ya no está, nunca llega, es invisible como todo lo que no existe.
No me guardes en una fecha, con día, mes y año
No me pidas renunciar al olvido.
No me ames sin tiempo
Prescindamos de la eternidad y su palabra vaga, tan jurada en amores,
tan violentada en la distancia.
No me pidas que me rinda
No me ames sin tiempo
No me hurgues más en tu memoria, desata todos mis recuerdos no sea que robes algo de mí que ya no soy.
Alguien ya lo dijo, sólo existen los paraísos perdidos.
No pronuncies mi nombre
No me ames sin tiempo
Y verás como cae el verano de rodillas en la perfidia de su desnudez, el otoño se rinde sin el perdón del viento, y el invierno se convierte en un viejo autobús que pasa a las 7am. con rostros llenos de prisa sin saber a dónde van.
No gastes todas tus palabras
No me ames sin tiempo
Las necesitaras para esta y las otras vidas que tengas que vivir                  
hasta que por fin                                                                  
Tú puedas encontrarnos.[D.G]

Opción existencial
Hay momentos en que contemplamos todo lo que nos rodea y sólo podemos decir: un profundo respeto por la naturaleza humana, dejando que todo siga su curso o vague según el impulso que cada quien le imprima. No soy un predicador, jamás siquiera lo he intentado.  En lo personal suscribo la idea de no conocer ninguna otra fidelidad que no sea la que va legando la inteligencia, el ejercicio del sano intelecto, la sapiencia, la elevación espiritual, y la actitud culta; las demás, la de los amigos, vecinos, incluso familiares, me son secundarias.
Mi querer es una elección, no una obligación, siempre debemos elegir a quién querer. –así como hay afectos que no nos pertenecen, hay guerras que jamás debemos suscribir porque tampoco son nuestras. Tan inútil es, heredar odios como amores; cada quien fabrique su cadena, levante las paredes de su celda o abra la puerta de su libertad. Sin que olvidemos que los gestos inútiles intoxican tanto como la palabra vacía, necia, sin sentido, gente de la que hay que huir, esa que habla por hablar, o la que es hablada por otros, sin voz propia.
Busco en el encuentro con cada persona apreciar una dimensión del Ser, lo demás hace tiempo ha dejado de interesarme, en mi acción libertaria la única fidelidad que endoso es la que tengo hacia mí mismo, como eco de la filosofía hedonista que define mi existencia-  [Filosofía Libertaria – Douglas González]

viernes, 14 de abril de 2017


Existir en la escritura


"Sigo sin comprender cómo se puede existir siendo notario, como puede uno ser empleado de un despacho, cómo alguien puede levantarse antes de las diez y acostarse antes de la medianoche y me cuestiono seriamente que haya seres en la tierra que se dediquen a algo que no sea alinear frases y buscar adjetivos".
(Carta de Gustavo Flaubert a Louise Collet)


CIELO


  1. Un cielo gris, un cielo de esmalte, casi a oscuras, el día es una prolongada sombra de esa luz de Sol que brilla en tus ojos.

sábado, 8 de abril de 2017

TIEMPO NO-TIEMPO 

¿Tiempo? Sólo un trozo podemos comernos….pero  siempre queremos ese pedazo que está más allá de los puntos cardinales que persigue nuestra mirada buscando hacia donde señalan tus dedos.
¿Tiempo? La vida y todo lo que en ella juega sin él, es un cuadro de naturaleza muerta.
¿Tiempo y no-tiempo? Regresión paradójica, incertidumbre de lo dual donde encierra los diez mil rostros el ser y del no-ser.
¿No-Tiempo? Un delirio, una invención, a veces un nombre, basta, incluso cualquiera que esté escrito como un graffiti en la pared.
¿Tiempo? Residencia de lo anónimo, donde se le da cuerda al reloj de los hechos y los días
¿Tiempo? Una conspiración de las apariencias, suma progresiva de realidades y ficciones.
¿No-Tiempo? La catarata de lo sucesivo, restándose a sí mismo, ante el hecho indudable de lo finito.
¿Tiempo? Un guardia siempre  al acecho en los cruces de.la.vida.             
¿No-tiempo? Los antiguos creían que el destino estaba escrito y con solo cambiando una línea bastaba para empezar un nuevo tiempo y señalar otro camino donde dejar sus huesos sudar el polvo del olvido.

¿Tiempo?  Ir a gritarle al oído sordo del devenir, como el peregrino que en vano trata de conmover con sus plegarias la estatua de mármol con oídos de piedra y su mirada falsa. 
#tiempo 
#existencia 
#espera