LA MISERIA DE ESPERAR
Si en todo amor hay una eucaristía como dijo Octavio Paz, en toda espera hay un sacrilegio. La espera es una tragedia, porque es el ámbito de la esperanza que es preámbulo de la miseria. Esperando a Godot de Samuel Beckett, es una obra que prefigura el infinito, pero no el infinito de las estrellas que además de cursi es un lugar común, no. Me refiero a esa sensación de infinitud que se cuela la tarde de un domingo y parece que no terminará nunca. Aunque el canon literario etiqueta a Esperando a Godot, dentro de lo "absurdo", su definición va mucho más allá, porque detrás de su fachada "absurda", esconde una tragedia demoledora, y no tragedia griega con coro y destino, no. Es una tragedia moderna, sin Ítaca. sin héroe, sin dioses, ni catarsis, es tragedia pura: la espera.
Mientras que en lo absurdo, el acto vincula "equivalencia", como Sísifo, quien es condenado a empujar a una piedra sin sentido, y es todo; no hay arriba ni abajo; ni mejor ni peor, es lo absurdo y ya. Pero los personajes de Esperando a Godot, no están en estado de equivalencia, porque acto tras acto se va revelando un visible estado de decadencia.
En el primer acto, comen zanahorias, en el segundo, comen nabos porque se acabaron las zanahorias. Pozzo pasa de amo a ciego. Lucky de orador a mudo, todo esta representación es estado de "entropía pura", dispersión y pérdida de la condición humana, descenso en picada sin freno; es lo absurdo, pero también la miseria llamando a la puerta.
El absurdo no espera nada, por eso Sísifo no se preocupa en medir el tiempo; pero Vladimir y Estragón sí lo hacen, porque están atados a él, como lo están a la espera, “¿Y si viene hoy?”, se preguntan. Frase que los condena como una piedra amarrada a sus cuellos parados en un puente sobre el río, la esperanza que engendra la espera es lo único que los detiene, porque los mantiene paralizados.
Son el hombre común ante la muerte, que vive con la esperanza inconfesa de que nunca va a morir. Pero si por un minuto lo concientizarán, perderían la cabeza, terminarían ahorcándose, se convertirían en asesinos en serie, harían algo. Pero “hay que esperar a Godot”.
¿Son miserables por esperar? No, por esperar es que se vuelven miserables, porque le dan lugar y hospedaje a la esperanza, y la esperanza es la enfermedad, no el síntoma.
En un pasaje de la obra Beckett los fija en un árbol seco, en un camino vacío. No pasa nada. Nada nuevo hay bajo el sol, pero hay que quedarse a esperar por si acaso.
Beckett no hace filosofía de la miseria, ella es el argumento vital latente en la escena con el traje de lo absurdo.
La miseria existencial de Vladimir y Estragón, se centra en la espera inútil, sus vidas son reducidas a una existencia sin sentido, tediosa y repetitiva, ambos están impedidos de actuar; son incapaces de hacer ninguna otra cosa que esperar.
Vladimir y Estragón, padecen y sufren penurias físicas y morales, los dos están reducidos a la mínima naturaleza humana, porque la espera los ha despojado de todo propósito, los ha convertido en habitantes del vacío.
Es la miseria del que no tiene futuro ni pasado, del que sólo espera.
Una miseria que también alcanza al lenguaje al que pervierte, se habla en exceso, porque no se soporta el silencio y por usarlas tanto destiñen las palabras, dejándolas incapaces de comunicar algo, están para distraer la espera. Deshecho el lenguaje, lo usas para no oír el silencio. Lucky explota en verborrea y luego enmudece. Es un lenguaje que rellena, no comunica.
En Esperando a Godot, nadie recuerda nada. “¿No estuvimos ayer aquí?”. Sin memoria no hay identidad. "Eres solo un perro atado a un árbol esperando".
Estamos, como en muchos escenarios de la realidad, frente al desalojo de lo temporal (que el lugar donde ocurren las cosas), del cuerpo, la palabra, del otro, de la memoria.Como los personajes Vladimir y Estragón, muchos se han adentrado en el laberinto de soledad de la espera; además como es una espera con esperanza, se convierte en tortura. Usted siempre les oirá decir: "...seguimos esperando que..."




